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Pintura de Akira Kurosawa para «Ran»

El realizador japonés Akira Kurosawa nació el 23 de marzo de 1910 y dirigió más de treinta películas. El director mostró un gran interés por la cultura occidental aun siendo apenas un niño, viviendo una infancia plácida desde el punto de vista económico. A pesar de todo, cuando apenas tenía trece años de edad, vivió una de las peores experiencias de su vida y que a buen seguro marcó su visión tanto personal como artística, nos referimos al terrible terremoto que afectó a la región de Kanto. A partir de 1936, Kurosawa comienza sus contactos dentro del mundo del cine tras aprobar unas oposiciones que le permiten desempeñar distintos cargos y oficios (guionista, ayudante de director, entre otros) en unos estudios cinematográficos. Tras un primer contacto inicial, comenzó su carrera como director durante la Segunda Guerra Mundial. 

Trono de Sangre (Akira Kurosawa, 1957)

Quizá el rasgo más interesante para comenzar a analizar su cine y obra sea su gran recepción en Occidente, circunstancia no análoga en otros grandes directores japoneses como fue el caso de Kenji Mizoguchi, famoso por su film Cuentos de la luna pálida (1953). Akira Kurosawa también plasma en su filmografía el gran interés que profesaba por la pintura (gran admirador del pintor Van Gogh) al crear escenas con rotundos encuadres y un claro gusto por el colorido. Al mismo tiempo, supo conjugar a la perfección la plasticidad teatral con una temática profunda, existencial y psicológica. En ocasiones sus protagonistas son personas marginales que se enfrentan a una situación claramente adversa y que a pesar de todo encuentran un halo de esperanza. Anteriormente aludíamos su fascinación por el mundo occidental, situación que entreteje con la tradición japonesa, de esta manera muchas de sus películas se remontan a la Japón feudal pero basándose en obras literarias occidentales, como fue el caso de Ran (1985), adaptación de la tragedia shakeasperiana de El rey Lear.

Repasando parte de su rica filmografía:

Rashomon

Rashomon (1950) fue la película que le hizo ser conocido en el extranjero al ganar el León de Oro de Venecia. La película versa sobre un crimen donde se ofrecen cuatro puntos de vistas que ayudan al espectador a comprender lo que sucedió realmente. Vivir (1952) es sin duda una de sus primeras grandes obras maestras. Una historia cotidiana que narra la vida de Kanji Watanabe, un funcionario aplastado por la burocracia y que se enfrenta a sus últimos días de vida mientras busca motivos para disfrutar de ella. Una película de claro corte existencialista. Otra de sus creaciones más célebres es Los siete samuráis (1954), película que también recibió buena crítica en occidente con candidaturas en los Premios Óscar y un León de Plata en el festival de Venecia. El argumento es el siguiente: En el siglo XVI unos campesinos deciden contratar samuráis hartos de las bandas de bandidos que asaltan y destrozan sus cosechas. Barbaroja (1965) también ocupa un lugar especial dentro de la filmografía de Kurosawa y que destaca por su profunda humanidad. La lista de películas del director nipón es casi infinita, solamente hemos citado algunas de ellas, sin embargo, es imposible no mencionar (aunque sólo sea el título) clásicos como El cazador (1975), la ya citada Ran (1985) y Los sueños de Akira Kurosawa(1990).

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1950 RASHOMON

Una de las míticas, de imprescindible visionado para cualquier aficionado al cine. En esta ocasión, Kurosawa nos traslada al siglo XII, donde, bajo las ruinas de un templo, se habla sobre un complicado caso asesinato. Al parecer, un bandido ha sido acusado de haber matado a un señor feudal y de violar a su esposa, pero… ¿quién dice la verdad? La película se hizo famosa por su estructura dividida, para mostrar las diferentes versiones de los implicados en el crimen. Debería estudiarse en las escuelas.

1952 VIVIR

Una de las películas más emocionantes de este genial cineasta. Protagonizada por un impresionante Shimura, ‘Vivir’ se centra en la reflexión y el cambio de actitud de un veterano y aburrido funcionario, que se da cuenta que ha estado desperdiciando el tiempo cuando se enfrenta al final de su vida. Preciosa, humana, crítica y, de nuevo, perfectamente digerible para el público occidental.

1954 LOS SIETE SAMURAIS

Japón, siglo XVI. Un pueblo de campesinos está harto de tener que entregar sus cosechas a una banda de ladrones, así que deciden contratar a un grupo de mercenarios para que los defiendan. Y así da comienzo una auténtica gozada de más de tres horas; fotografía impresionante, ritmo endiablado, personajes memorables, diálogos fantásticos, secuencias abrumadoras… Sencillamente, una de las mayores obras de arte que ha dado el cine.

1957 TRONO DE SANGRE

Misma época. De vuelta a casa tras una contienda victoriosa, un general se encuentra con una anciana que le revela un destino de riqueza y poder. Desde ese momento, e influido poderosamente por su mujer, el general quedará envenenado y no se detendrá ante nada por cumplir su destino. Kurosawa adapta ‘Macbeth’ de Shakespeare, resultando una película fascinante, con uno de los finales más impresionantes de su filmografía.

1958 LA FORTALEZA OCULTA

De nuevo, el Japón feudal del siglo XVI, pero ahora como fondo para un espectacular film de aventuras centrado en un samurái que debe escoltar a una princesa por tierras enemigas. Una de las películas más famosas de Kurosawa, aunque el motivo sea lo mucho que llegó a influir en George Lucas y su saga de ‘Star Wars’. Para muestra, los dos entrañables personajes de la imagen, que acabarían siendo convertidos en R2D2 y C3PO.

1960 LOS CANALLAS DUERMEN BIEN

La hija del presidente de una importante empresa inmobiliaria se casa con Nishi, el secretario de su padre. Durante la boda, ciertos rumores y comentarios circulan entre los invitados: cinco años antes, cuando un hombre murió, tras caer por la ventana del último piso del edificio de la compañía, mucha gente dudó de la versión oficial, según la cual se había tratado de un suicidio. (

1961 YOJIMBO

Otro de los títulos más famosos del realizador. Esta vez saltamos al siglo XIX, y seguimos el camino de un misterioso y poderoso samurái, que llega a un pequeño pueblo destruido por la violenta rivalidad de dos clanes. La película fue versionada posteriormente por Sergio Leone, provocando una demanda por plagio; curiosamente, la trama proviene de ‘Cosecha roja’, de Dashiell Hammet, y es lo más parecido a un western que ha rodado Kurosawa en su vida, como señalaba Alberto en su crítica. El final es antológico y ha sido copiado en muchas ocasiones.

1963 EL INFIERNO DEL ODIO

Si tuviera que quedarme con cinco títulos, me sería imposible prescindir de éste. Extraordinario drama criminal centrado en un secuestro. El asunto es que el secuestrador cree haberse llevado al hijo de un importante hombre de negocios, pero en realidad ha raptado al de uno de sus empleados. Es una película maravillosa, completísima, que esconde muchas sorpresas y que obliga a reflexionar sobre la vida y la justicia. También tiene otro gran desenlace.