“¡Luz, cámara, Cortázar!”, por Sergio Zadunaisky

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Desde el sábado 3 de septiembre a las 16 , comienzo a brindar en Café Cortázar (Cabrera 3797) el nuevo taller “¡Luz, cámara, Cortázar!”. El mismo tendrá una duración de un mes (cuatro clases), con encuentros semanales de dos horas cada uno. La inscripción se realiza por mail a [email protected] y no es necesario poseer conocimientos de cine ni de la obra de Cortázar para realizarlo.

Introducción

El escritor Julio Cortázar (1914-1984) fue un voraz consumidor de cultura. La literatura y la música fueron sus dos grandes pasiones, pero el cine, las artes plásticas y el teatro eran las actividades que más disfrutaba como espectador, especialmente desde su llegada a París.

Uno de los vínculos de Cortázar con el cine se encuentra en su breve incursión como guionista en “La sombra del pasado” (Ignacio Tankel, 1946) y “Circe” (Manuel Antín, 1964). Sin embargo, su obra literaria fue objeto de múltiples adaptaciones cinematográficas y sus opiniones escritas respecto a diversos filmes –las cuales aparecen en sus trabajos de ficción, ensayos y, principalmente, en las cartas dirigidas a sus amigos– arrojan luz sobre sus gustos y descubrimientos cinematográficos. (Filmin)

 Objetivos

En este taller analizaremos filmes que adaptaron literalmente textos de Cortázar (“La Cifra Impar” o “Circe”, de Manuel Antín), tomaron un relato suyo como punto de partida (“Blow-Up”, de Michelangelo Antonioni),  refieren a un personaje de un cuento o novela de su autoría (el caso de Charlie Parker en “Bird”, de Clint Eastwood) o lo tienen como protagonista mismo de la historia (“Diario para un cuento”, de Jana Bokova). Tomaremos dos películas por clase, viendo fragmentos y analizándolas en relación a los textos originales y como obras cinematográficas en sí mismas, con su lenguaje propio.

 

Contenidos

 

Clase 1

Cortázar como personaje: DIARIO PARA UN CUENTO (Jana Bokova, 1998)

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Un hombre joven, Elías, incipiente escritor, trata de hacer experiencia de vida donde realmente pasan cosas: en el puerto, entre prostitutas, marineros, gángsters y cafishios. Son comienzos de los años 50’ en una Buenos Aires que vive los meses previos a la muerte de Evita. Sin querer, Elías pasa a ser parte de una conspiración, en la cual una pelea toma dimensiones inesperadas y una de las muchachas es asesinada. El temor a verse involucrado lo aleja del puerto. Con un gran sentimiento de fracaso, Elías se embarca a Europa, dejando Buenos Aires, al encuentro de una carrera que lo consagrará como un famoso escritor. Muchos años después en París, uno de sus logros literarios será la publicación de la historia de un amor que jamás pudo olvidar.

“Las babas del diablo”: BLOW-UP (Michelangelo Antonioni, 1966)

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La trama gira en torno al posible descubrimiento de un asesinato por parte de un joven y exitoso fotógrafo londinense. Sin embargo, esta no es más que una ingeniosa excusa que utiliza Antonioni para abordar una amplia gama de descripciones culturales y sociales que predominaban en el llamado “Swinging London” de los años 60’, además de exponer su particular mirada sobre la percepción de lo real, el consumismo, la alienación por las modas, la automatización de los individuos y la manipulación de la concepción del valor de las cosas.

El guión, que escribió junto al también director Tonino Guerra y Edward Bond, a cargo de los diálogos en inglés, era una adaptación libre de la historia corta de Julio Cortázar titulada “Las babas del Diablo”. Si bien el relato se desarrollaba en París, la historia se trasladó a Londres debido al expreso deseo de Antonioni y a algunas necesidades de la producción.

 Clase 2

 “El perseguidor”: EL PERSEGUIDOR (Osías Wilenski, 1965)

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Adaptación cinematográfica del cuento “El perseguidor”, de Julio Cortázar. Ambientada en Argentina, Juan (Johnny) es un joven músico que pese a ser un virtuoso del jazz, tiene serios problemas

para adaptarse en la sociedad que lo rodea, incapaz de comprenderlo, y de la cual decide escapar a través de la música, la droga y el alcohol.
Pese a que no capta toda la fuerza y la complejidad de la obra de Cortázar (algo quizá imposible para una obra cinematográfica), es un registro interesante que al menos trata de mantenerse fiel al cuento. La banda sonora pertenece a Rubén Barbieri y los solos de saxo son interpretados por Leandro «Gato» Barbieri.

Charlie Parker: BIRD (Clint Eastwood, 1988)

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Clint Eastwood siempre estuvo interesado en filmar una película sobre Parker, a quien tuvo la suerte de ver actuar cuando aún no era una estrella. Formaba parte de una banda allá por 1946 y un joven Eastwood de 16 años se quedó completamente prendado de la forma que tenía Parker de tocar el saxofón. Desde aquel instante, el futuro realizador y actor se preocupó de seguirle la pista al que se convertiría en uno de los genios más importantes del siglo XX. Si Parker ocupa un lugar de honor en la historia de la música, Eastwood le hizo el mejor homenaje posible en “Bird” (id, 1988), con el que se aparta totalmente del típico biopic.

Clase 3

“La autopista del Sur”: WEEK-END (Jean – Luc Godard, 1967)

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“Week-end” está inspirada en “La autopista del sur”, relato perteneciente al libro Todos los fuegos el fuego (1966) de Julio Cortázar. Narra el viaje atormentado de una pareja de burgueses, Roland y Corinne, desde la miseria moral de su vida cotidiana hasta un paraíso muy peculiar. El propósito mezquino de su aventura es visitar a los padres de Corinne para arrancarles parte de la herencia. La hipocresía de la moral burguesa queda puesta de manifiesto en el plan que elaboran para asesinarlos. El mayor obstáculo  que deben salvar es un gigantesco atasco de tráfico, paradójico símbolo del progreso económico burgués. Godard lo filma en un único plano secuencia de ocho minutos eternos que terminan en un fotograma trágico: tres cadáveres de una familia a los que nadie presta atención.

“La autopista del Sur”: EL GRAN ATASCO (Luigi Comencini, 1979)

El gran atasco

En Roma hay un gran atasco que dura un total de 36 horas seguidas. Al principio, las personas que han tenido la mala suerte de verse involucradas en la congestión actúan con normalidad, pero a medida que pasa el tiempo, los dramas personales e incluso los ataques de histeria son cada vez más frecuentes.

Clase 4

“Cartas de mamá”: LA CIFRA IMPAR (Manuel Antín, 1962)

Manuel Antín y Julio Cortázar

Manuel Antín y Julio Cortázar

Cuando Manuel Antín todavía no era director de cine, se topó casi por casualidad con la literatura de Julio Cortázar. Un día de 1960, Antín estaba en la casa de un amigo esperando que el muchacho terminara de arreglarse para ir juntos al cine. Mientras lo aguardaba, y para no perder el tiempo, se dirigió a la biblioteca y escogió un libro prácticamente al azar. Era Las armas secretas, de Cortázar. Antín abrió el libro, comenzó a leer el cuento “Cartas de mamá” y de inmediato pensó: “Qué lástima que yo no escriba así, porque Cortázar escribe como yo quisiera”. Esta reflexión marcó el inicio de su destino profesional. Y decidió que debía filmar ese cuento: “Porque yo quería escribir eso que él había escrito. Entonces, al filmarlo no hice otra cosa que ‘plagiarlo’… legalmente”

“Circe”: CIRCE (Manuel Antín, 1964)

Sobre el cuento «Circe”, Julio Cortázar y Manuel Antín redactaron un guión en Cannes 1963. Luego, en Buenos Aires y sobre la base de ese guión y de los diálogos escritos por Cortázar, Héctor Grossi y el mismo Antín elaboraron otro libreto, al tiempo que intercambiaban ideas con el autor del cuento -quien seguía en Europa- por medio de cartas y de cintas magnetofónicas. De este proceso nació el guión definitivo, con unos diálogos a los cuales Antín aún modificó sobre la marcha. Como se sabe, Circe era una hechicera que podía alterar el curso de los ríos y metamorfosear a los seres vivos, y que, para retener a Ulises, transformó a los compañeros de éste en cerdos. Ulises se salvó de ser hechizado gracias a una hierba que le dio Mercurio, pero se enamoró de todos modos. En el film de Manuel Antín (y en el cuento de Cortázar) Circe se llama Delia (Graciela Borges), una jovencita burguesa que vive con sus padres en un barrio de Buenos Aires, y a quien le tocó la peripecia singular de que sus dos anteriores novios murieran (Sergio Renán de un sincope; Walter Vidarte se suicidó). Tiene ahora un tercero (Alberto Argibay), quien trata de destruir la coraza de frialdad con la que ella se protege o detrás de la que se esconde.